Consejos para el cuidado de un coche diésel

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Tenemos que prestar especial cuidado en el mantenimiento de nuestros vehículos, ya sean de gasolina o de diésel, para conducir bajo unas condiciones correctas de seguridad. Debido a las diferencias que existen en cuanto a fabricación y a los distintos componentes que los integran, los motores diésel requieren una serie de cuidados concretos frente a los motores de gasolina. La diferencia básica radica en la combustión, así como también a las distintas limitaciones de emisiones de sustancias nocivas.

A continuación, te facilitamos una serie de consejos a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo un buen mantenimiento de los motores diésel.

Hay que tener especial cuidado con los siguientes puntos:

  • Neumáticos: Los automóviles turbodiésel suelen dar mucho par a partir de bajas revoluciones, ofreciendo mucha aceleración al principio. Todo esto genera una importante sensación de aceleración que, si se abusa de ella, puede producir un consumo importante en el eje motriz del neumático.
  • Filtro de partículas: Cada vez es más normal encontrarlo en los modelos nuevos con el fin de cumplir la normativa anticontaminación Euro VI, pero lo cierto es que hay todavía coches diésel que no lo llevan. Con el fin de alargar la vida útil debes tener cuidado con el mantenimiento evitando los trayectos cortos. Así, se recomienda circular por carretera durante unos 15 minutos a unos 3.000 rpm.
  • Cambio de aceite: A la hora de cambiar el aceite debes tener en cuenta que los sintéticos protegen más, además, es importante atender a las instrucciones del fabricante en este sentido. Es esencial que elijas aceite de calidad para el correcto funcionamiento de tu vehículo.
  • Válvula ERG: Los coches suelen incorporar este elemento destinado a la anticontaminación. Su finalidad consiste en reintroducir el humo generado por la combustión del motor con el objetivo de minimizar las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx). El problema es que, en ocasiones, este componente puede acumular partículas de los gases, de modo que, si notas un descenso de la potencia del motor a bajas revoluciones, puedes echar un vistazo aquí.
  • Turbo: Puede dar fallos si se fuerza demasiado o si, tras realizar un trayecto largo paras de golpe el motor.
  • Caudalímetro: Su fin es medir la cantidad de aire que entra en el circuito de alimentación de los coches diésel. Puede fallar si observas excesos de humo, un ralentí irregular o descenso de potencia.
  • Filtro de aceite: Se aconseja sustituirlo por uno nuevo cada vez que se cambie el aceite para no dejar partículas del aceite usado.
  • Calentadores o bujías de precalentamiento: Debido a que los diésel precisan calor de combustión para ponerse en funcionamiento, cuando llega el invierno –y si tu coche funciona con llave y no con botón- debes esperar unos segundos hasta que se apague el testigo de los calentadores para ponerlo en marcha. Si se mantiene encendido una vez inicias la marcha, puede que algún calentador dé problemas.
  • Color del humo: Una vez que el coche ha llegado a su temperatura correcta de funcionamiento, no debería producir ningún tipo de humo. Si saliera humo, estamos frente a algún tipo de avería. Este humo puede ser de tres colores: negro, azul o blanco.

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