7 cosas de tu coche que debes controlar a menudo

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Una de las responsabilidades que adquieres al comprar un vehículo, además de conducirlo con precaución respetando siempre las señales y las normas de circulación, es mantener su salud en buen estado. Un vehículo es una máquina compleja repleta de elementos sensibles que deben funcionar correctamente para que todo actúe en armonía. Además, cada vehículo tiene sus propias particularidades que las hacen distintas y únicas. Es por este motivo que, en ocasiones, resulta algo compleja tener bajo control todos esos elementos y ahí es donde entran las visitas a los talleres, donde el personal especializado se encarga de velar por la salud de nuestro vehículo.

Sin embargo, existe una serie de elementos básicos que se encuentran en todos los vehículos en general y que debemos mantener bajo control porque, además, son los más propensos a sufrir averías. Así, en el artículo de hoy, vamos a explicaros cuáles son esos 7 elementos que debes controlar a menudo para evitarte problemas y averías mayores:

 

  • Aceite: Es uno de los elementos más importantes de nuestro vehículo; tiene la misión de lubricar el motor y cuidar que no se desgasten sus piezas. Con el paso del tiempo y el uso, este fluido va perdiendo sus propiedades debido a que se va ensuciando. De esta manera, es importante sustituirlo de forma periódica, siempre siguiendo al pie de la letra las instrucciones que nos ofrece el fabricante. Ojo: siempre que cambies el aceite es importante sustituir también su filtro.

 

  • Filtros: No solo encontramos el filtro del aceite dentro de nuestro vehículo, también existe el filtro del aire, que se encarga de evitar el paso hasta el motor de impurezas presentes en el aire. Asimismo, el filtro del combustible tiene el objetivo de que el motor se mantenga limpio de humedades y corrosiones. Todos estos filtros tienen misiones muy importantes y deben sustituirse de manera periódica.

 

  • Neumáticos: Debes prestar especial atención a los neumáticos, ya que son el único punto de contacto con la carretera. Tres son los puntos que debes controlar: Presencia de deformaciones, presión y desgaste.

 

  • Frenos: Junto con los neumáticos, tienen una importancia especial por la relación directa con nuestra seguridad. Debes estar muy al tanto del estado del líquido de frenos, los discos y las pastillas.

 

  • Amortiguadores: Su protagonismo radica en su capacidad para estabilizar el coche, absorber las irregularidades de la carretera y ayudar en la eficacia de los frenos.

 

  • Correa de distribución: Si no tenemos cuidado con este elemento, una avería nos puede dejar vacíos los bolsillos. Así, para evitarlo, debes revisarlo entre los 80.000 y los 100.000 km y, si es necesario, cambiarlo para evitar graves dificultades y problemas al motor.

 

  • Sistemas de escape y catalizadores: Son los encargados de reducir las emisiones de contaminación, así como el ruido de los gases que emanan del vehículo. En el caso de que se produzca una avería en estos elementos, dañarás el medio ambiente, al tiempo que no lograrás pasar la ITV. 

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